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Letter to President Trump about using the “military option” in Venezuela

(Para español continúe hacia abajo)

Dear President Trump,

As a concerned Venezuelan, I appreciate your interest in the crisis my country is going through. The comments you made on August 11 about the possibility of using a military option to solve the situation have a few elements of truth. It is true that Venezuelans are suffering and dying. The political and humanitarian crisis needs to be resolved sooner rather than later. It is also true that the United States has troops all over the world. The U.S. can deploy soldiers very quickly and take out President Nicolás Maduro and his inner circle as fast as it did with Panamanian dictator Manuel Noriega in 1989.

Your remarks may sound good and well-intended to your constituency. However, a military option is not the best solution to the political situation in Venezuela. No one likes to see a foreign army in their soil. Many people will celebrate the ouster of Maduro and his cronies. But, the welcome will fade fast. The political opposition in Venezuela will not take kindly that a foreign power came and forcibly achieved what they have been trying to accomplish for the last fifteen years. They will also lose legitimacy among the people. Furthermore, Venezuelans who still identify as adherents of late President Hugo Chávez (which according to some estimates account for half of the population) will be against an U.S. invasion and any U.S.-backed government. This will create a hostile climate and instability for a post-Maduro government. Whether we like it or not, a future government needs to include chavista politicians to ensure the majority of the people are behind it.

The Venezuelan armed forces are certainly no match for the mighty U.S. military. The Iraqi military was no match either. Yet, the Iraq war lasted almost a decade and there are still thousands of U.S. troops in Iraq—and Afghanistan— battling ISIS. Despite the August 6 attack on a military base by a group of disaffected ex-military officers, the Venezuelan military high command and many of the troops are loyal to Maduro. There are also groups of armed civilians (known as colectivos) that are loyal to the government. So before you dream of standing on the deck of an aircraft carrier in front of our beautiful Caribbean coast with a “Mission Accomplished” banner behind you, I wish you to consider the real possibility that a foreign invasion could result in an insurrection in Venezuela just as it did in Iraq. U.S. troops may be entangle in yet another conflict for years. Most importantly, Venezuelans will be the ones who will suffer the most. If you are truly concern about my compatriots, you will not use the military option.

You should also think about the region more broadly. To use the Iraq example again, the war badly destabilized the Middle East. In the case of Latin America, the U.S. has a longer history of intervention that goes back to the nineteenth century. As CIA Director Mike Pompeo stated at The Aspen Institute Security Forum on July 20, “there’s a lot of stories.” This is why distrust and anti-U.S. sentiment can sometimes run high among the people of the region. Latin American countries are already working on pressuring Maduro to change course and find a negotiated solution to the crisis. The Lima Declaration of August 8 is a first step in the road to solve the crisis. I know that you wish to look like a strong leader, a man of action. In this case, however, it is better to let our Latin American brothers, our América, help us through concerted diplomatic efforts and negotiation. The last thing we and—I am sure—many intelligence analysts in the U.S. want is to spark more anti-U.S. feelings in the region you like to call “your backyard.”

I sincerely hope that, as you said, the military option is one among several. For the sake of my people, my family and friends, I hope it is the one after the last option. Better said, it should not even be an option.

Best regards,

Gabriel García

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Querido presidente Trump,

Como un venezolano preocupado por la situación en mi país, agradezco el interés que ha mostrado por la crisis en Venezuela. Hay varias verdades en sus comentarios del 11 de agosto sobre la posibilidad de usar la opción militar para resolver la situación. Es verdad que los venezolanos están sufriendo y muriendo. La crisis política y humanitaria debe ser resuelta lo antes posible. También es verdad que Estados Unidos tiene tropas en todo el mundo. Puede desplegar soldados rápidamente y apresar al presidente Nicolás Maduro y la cúpula chavista tan fácilmente como lo hizo con el dictador panameño Manuel Noriega en 1989.

Sus declaraciones pueden parecerles bien intencionadas a sus seguidores. Sin embargo, la opción militar no es la mejor solución para resolver la situación política en Venezuela. A nadie le gusta tener un ejército extranjero en su tierra. Muchas personas celebrarán la salida de Maduro y sus compinches, pero la bienvenida será corta. La oposición en Venezuela no va a agradecer el que una potencia extrajera venga y forzosamente logre el objetivo por el que han estado luchando los últimos quince años. La oposición también perdería legitimidad ante el pueblo. Además, los venezolanos que todavía se identifican como chavistas (que según algunos cálculos conforman la mitad de la población) estarán en contra de una invasión estadounidense y de cualquier gobierno respaldado por EE. UU. Esto crearía un clima hostil e inestabilidad para un gobierno de oposición tras la salida de Maduro. Nos guste o no, el próximo gobierno tendrá que incluir políticos chavistas para asegurar el apoyo de la mayoría del pueblo.

Ciertamente, la fuerza armada venezolana no es adversario para el poderoso ejército estadounidense. El ejército iraquí tampoco lo era. Sin embargo, la guerra con Irak duró casi una década y todavía hay miles de soldados estadounidenses en Irak—y Afganistán—batallando el EIIL. A pesar del ataque del 6 de agosto a una base militar por un grupo de exoficiales, el alto mando del ejército venezolano y muchas de las tropas son leales a Maduro. También hay colectivos armados que son leales al gobierno. Así que antes de que sueñe con estar en la cubierta de un portaviones anclado frente a nuestra hermosa costa caribeña con un cartelón que diga “Misión Cumplida”, me gustaría que considerara la posibilidad de que una invasión extranjera podría resultar en una insurrección en Venezuela como ocurrió en Irak. El ejército estadounidense podría terminar enredado en otro conflicto por varios años. Más importante aún, los venezolanos serán los que sufrirán más. Si está realmente preocupado por mis compatriotas, no usará la opción militar.

También debería considerar las repercusiones regionales. Usando otra vez el ejemplo de Irak, la guerra desestabilizó el Medio Oriente. En el caso de América Latina, EE. UU. tiene una historia de intervenciones que data del siglo diecinueve. Como lo dijo el director de la CIA, Mike Pompeo, en el Foro de Seguridad del Aspen Institute el 20 de julio, “hay muchas historias”. Es por esto que la desconfianza y el sentimiento antiyanqui son a veces muy elevados entre los latinoamericanos. Los países de América Latina han estado trabajando para presionar a Maduro para que cambie el curso y para encontrar una salida negociada a la crisis. La Declaración de Lima del 8 de agosto fue un primer paso para buscar una solución a la crisis. Yo sé que usted desea parecer un líder recio, un hombre de acción. En este caso, es mejor dejar que nuestros hermanos latinoamericanos, nuestra América, nos ayuden a través de esfuerzos diplomáticos y negociaciones. Lo último que nosotros y—estoy seguro—muchos analistas en EE. UU. queremos es provocar más animosidad contra EE. UU. en la región que a ustedes les gusta llamar “su traspatio”.

Sinceramente, espero que, como dijo, la opción militar es un entre varias. Por el bienestar de mi gente, mi familia y amigos, espero que sea la que está después de la última opción. Mejor dicho, ni siquiera debería ser una opción.

Atentamente,

Gabriel García

2 comments on “Letter to President Trump about using the “military option” in Venezuela

  1. Gabriel, this is a very well-thought out and carefully constructed letter. I hope you sent it to Mr. Trump! Being as close to and as knowledgeable about the situation in Venezuela as you are, I am grateful for your sharing of your thoughts. Thank you, Pam

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  2. OMG. that’s amazing, marry me!

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